mayo 2020
Una tierra sin bondad
Desolada, Rosa se sentó en una piedra frente a la entrada del castillo y se puso a llorar copiosamente. De repente, sintió que una mano posaba sobre su hombro: era su ángel de la guarda que le llevaba tres preciosas piedras… Andrea Tabares (Estudiante de Secundaria del Colégio Arautos do...