Novena a San José: Cuarto día

Por la señal, de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor Nuestro. En el nombre del Padre, del hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Novena a San José: Tercer día

Por la señal, de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor Nuestro. En el nombre del Padre, del hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Novena a San José: Segundo día

Por la señal, de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, libranos Señor Nuestro. En el nombre del Padre, del hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Novena a San José: Primer día

Por la señal, de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, libranos Señor Nuestro. En el nombre del Padre, del hijo y del Espíritu Santo. Amén.
IV Domingo de Cuaresma – El Hijo Pródigo

En aquel tiempo, 1 solían acercarse a Jesús los publicanos y los pecadores a escucharle. 2 Y los fariseos y los escribas murmuraban entre ellos: “Ése acoge a los pecadores y come con ellos”. 3 Jesús les dijo esta parábola: 11 “Un hombre tenía dos hijos; 12 el menor de ellos dijo a su padre: ‘Padre, dame la parte que me toca de la fortuna’.
El arte de mantener la concordia en la familia

Napoleón III, Emperador de Francia de 1852 a 1870, estaba casado con la condesa Eugenia de Montijo, una española de singular belleza, atractiva conversación y una pizca de “salero” en el espíritu.
Meditación para el primer sábado

Durante esta Cuaresma, y de modo especial, en los días serios y graves de la Semana Santa, llenos de imponderables, aproximémonos al pie de la Cruz, donde pende el Salvador abandonado por casi todos –particularmente en este siglo en que tantos y tantos hombres solo procuran el placer y el bienestar personal – y coloquemos en las manos de la Madre Dolorosa toda nuestra entrega y toda nuestra disposición de padecer por Cristo y su Iglesia.
Misterios Luminosos (jueves)
Hoy contemplaremos los nuevos misterios de la luz. Cada uno de estos misterios revela el Reino ya presente en la persona misma del Señor Jesús. Si bien todo el misterio de Cristo es Luz, ya que Él es la Luz del mundo, esta dimensión se manifiesta sobre todo en los años de la vida pública, cuando el Señor anuncia el Evangelio del Reino.
Misterios Gloriosos (miércoles y domingo)
Hoy contemplaremos los misterios gloriosos. La contemplación del rostro de Cristo no puede reducirse a su imagen de crucificado. ¡Él es el Resucitado! El Rosario ha expresado siempre esta convicción de fe, invitando al creyente a superar la oscuridad de la Pasión para fijarse en la gloria de Cristo, en su Resurrección y en su Ascensión.
Misterios Dolorosos (martes y viernes)
Hoy contemplaremos los misterios dolorosos. El Rosario escoge algunos momentos de la Pasión, intuyendo que ellos son el culmen de la revelación del amor y la fuente de nuestra salvación. Los misterios dolorosos llevan al creyente a revivir la muerte de Jesús poniéndose al pie de la cruz junto a María, para penetrar con ella en la inmensidad del amor de Dios al hombre y sentir toda su fuerza regeneradora.